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lunes, 29 de enero de 2007

Las Cuevas del Monte Castillo (I)

LAS CUEVAS

Las cuevas prehistóricas ya se conocían desde siempre por los vecinos del pueblo, aunque no tal y como se encuentran hoy en día y lógicamente sin ser conscientes, los vecinos, del valor real que las mismas tienen.

Los chiquillos entraban a las cuevas sobre todo en las vacaciones cuando se reunían más a menudo, entonces provistos de velas y escajos descendían a las mismas.

Hoy en día y a pesar de tenerlas tan cerca son muchos los vecinos que no las conocen y si las han visto esto fue hace mucho tiempo y el recuerdo de las mismas en muy vago y lejano.

Al principio sólo había dos cuevas “abiertas” y hasta que D. Hermilio Alcalde no las dio notoriedad consciente del valor que tienen para la humanidad, los vecinos “pasaban”, sabían que ahí estaban, que eran unas cuevas bonitas, pero nada mas.

La entrada a la cueva que hoy conocemos con el nombre de “El Castillo” era mucho más angosta y recibía pocos visitantes, algunos extranjeros, pocos turistas y menos aún lugareños.

La otra cueva abierta era “La Pasiega”, a la cual se accedía por donde estuvo enclavada la ermita de la Paz, es decir, casi en el cruce con el vecino pueblo de Aés.

Se accedía a ella por una angosta entrada que descendía vertical hacia las salas.

Los primeros visitantes oficiales eran estudiantes que venían con Obermaier y el Padre Carballo y los chiquillos de aquel entonces se encargaban de cuidar las ropas de los visitantes a la entrada de las cuevas.

Parece ser, según nos comentaban, que de las cuevas y sobre todo de la de “El Castillo”, se llevaron “vagones” de huesos y piedras talladas, parte de las cuales están en el museo de Prehistoria de Santander, pero no todo.

Entre los que trabajaron en las cuevas estaba otro vecino de Aés, Barrabé, el cual era muy considerado por Obermaier.

La información que había por parte de los “guías” era más bien escasa y en ocasiones los extranjeros que venían a verlas poseían más información y medios (planos,…) que los propios guías, los cuales referían lo que les habían contado y ponían más ganas que saber.

Foto: Hermilio Alcalde del Río

(continúa...)

2 comentarios:

olga dijo...

Yo teniendolo tan cerca y no lo conozco, me voy a tener que poner las pilas. Bueno y a ver si me arreglan el coche para poder ponermelas, sin el lo veo dificil.
Un besote

Ferípula dijo...

Pué!! que quiero ver esas cuevas...! ja!

Olguita!!! Ponele las pilas...al coche! Y nos vamos a pasear....rummrummmmmmmmmmmmmm!!!